La verdadera razón por la que no desactivas las notificaciones

Habrás escuchado mil veces que las notificaciones son el enemigo número uno de la atención.

Es (más o menos) evidente que si estamos concentrados en algo y nos salta una notificación del chat del trabajo, o de que nos ha llegado un email, nuestra concentración se hace añicos.

Ese instante en el que desviamos la mirada no solo perdemos el foco, también abrimos un nuevo frente. Nuestra mente sabe que hay algo ahí que todavía no hemos resuelto y que es potencialmente problemático.

Si intentamos volver a lo que estábamos haciendo e ignorar el mensaje nuevo, una parte de ella se quedará atascada dándole vueltas y molestando como un ruido de fondo.

Y si miramos el mensaje, cuando queramos volver a concentrarnos en otra cosa sufriremos un residuo de atención. A nuestra mente le costará aún más concentrarse porque seguirá pensando en lo que acaba de leer, especialmente si ha quedado algo pendiente por hacer relacionado con ello.

Pero los demonios de las notificaciones no terminan ahí. Resulta que, aunque no hayamos recibido ninguna notificación, solo saber que existe la posibilidad de hacerlo ya nos distrae. Como un sistema de recompensa aleatoria, nos hacemos adictos a esos pequeños fragmentos de información y sentimos la necesidad de consultar si hay algo nuevo casi constantemente, incluso aunque no lo haya. Tenemos la antena puesta todo el tiempo.

Entonces, si las notificaciones tienen tantas desventajas, ¿por qué nos cuesta tanto desactivarlas?

Porque gestionar la atención es algo tan sencillo como complejo.

Podría dar muchas razones.

Podría hablar de cómo las personas somos seres sociales a los que les resulta casi imposible ignorar una demanda de atención de otra persona, de la forma que sea.

O podría hablar del síndrome del objeto brillante: lo nuevo, por el simple hecho de ser nuevo, nos resulta más llamativo y tiende a captar más nuestra atención.

Y podría mencionar el FOMO (fear of missing out), ese miedo que tenemos a perdernos algo interesante, esa ansiedad por que se nos puedan escapar oportunidades por no estar permanentemente atentos a ellas.

Y cómo todos estos factores se agravan si no tenemos una perspectiva clara de nuestros compromisos o si nos afecta la culpa virtual.

Pero hoy quiero centrarme en el aspecto más práctico: nos resistimos a quitar las notificaciones porque no tenemos un sistema alternativo.

Las notificaciones no solo cumplen la función de informarnos de que hemos recibido un nuevo mensaje, también nos recuerdan que existe una entrada de información relevante en nuestra vida que debemos revisar con regularidad.

No tengo miedo de olvidarme de mirar el buzón de correo de mi casa porque me lo cruzo cada vez que entro o salgo, no necesito ningún recordatorio adicional, pero esto no es tan evidente en el mundo digital.

No nos resistimos a desactivar las notificaciones porque de verdad creamos que ver un email una hora más tarde de haberlo recibido va a suponer una gran diferencia (en serio, que no me lo creo), sino porque tenemos miedo de olvidarnos por completo de mirarlo.

No podemos pretender borrar esa parte social de nosotros que nos hace tan dependientes de la información que recibimos de otras personas. Y la buena noticia es que no tenemos por qué hacerlo.

Podemos tener un sistema alternativo.

Podemos sistematizar la forma en la que revisamos la información que nos llega para ganar confianza en que vamos a verla toda igualmente.

Y es mucho más sencillo de lo que parece.

Identifica esas entradas de información y haz una lista con ellas. El chat del trabajo, las diferentes bandejas de email, WhatsApp, e incluso las redes sociales. Piensa en todas aquellas aplicaciones que consultas cuando salta una notificación y apúntalas. Personales y profesionales, al final todas distraen por igual.

Esa lista será ahora el recordatorio.

Al principio necesitarás ponerte una alarma para revisarla, cada dos horas, cada media hora, es igual. Pon un intervalo que te sea cómodo para empezar, podrás ir ajustándolo después.

Cada vez que suene esa alarma tendrás que revisar la lista, y consultar aquellas bandejas de entrada que te parezcan relevantes en ese momento. Si dejas algo sin revisar será por una decisión consciente y no por olvido, que es muy diferente.

Confía en el proceso, ten algo de paciencia, ve espaciando los tiempos de consulta, y poco a poco irá convirtiéndose en un hábito.

No tener las notificaciones activadas no significa que no puedas mirar tu email cada 15 minutos, si tu trabajo lo requiere (aunque casi ninguno lo hace realmente). Significa que vas a estar haciendo solo una cosa a la vez, ya sea trabajar en alguna tarea o consultar tus mensajes nuevos.

Así no solo garantizamos que no se nos va a pasar mirar nada, también procesamos mejor la información que recibimos, porque cuando la revisamos le prestamos toda nuestra atención.

Nos resistimos a desactivar las notificaciones por no querer desatender nuestras obligaciones sociales, y sin embargo las desatendemos constantemente dejando que se nos acumulen mensajes a medio leer y sin responder.

¿Por qué no probar un enfoque más sistemático, con menos estrés, que nos permita cumplir mejor con los compromisos que adquirimos con los demás y con nosotros mismos?

4 comentarios sobre “La verdadera razón por la que no desactivas las notificaciones

  1. Confieso que padezco el síndrome del objeto brillante: soy incapaz de no abrir la notificación cuando aparece el iconito de que hay un mensaje nuevo. En el email trabajo lo he desactivado hace poco y ha sido una verdadera liberación.

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    1. Mi síndrome favorito, yo soy culpable de hacerle ojitos a los cursos y libros por empezar o a las ideas de proyectos nuevos en lugar de cuidar los que tengo activos, pero darse cuenta de que existe ese sesgo es el primer paso 😂

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

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  2. El otro dóa apagué todas las notificaciones de todo. Y la verdad… me he dado cuentas de que he de volver a poner algunas. Pero… de momento sólo circulitos rojos (ya tengo que desbloquear el teléfono para verlas) y sólo centro de notificaciones… Vamos a ver que tal se nos da…

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    1. Hola Alberto,
      al final lo principal es evitar las interrupciones, y creo que es genial hacer prueba y error a ver qué es lo que nos ayuda o estresa más a cada uno.
      ¡Mil gracias por tu comentario!

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